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HISTORIA
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... Para 1964 a fisonomía porteña se veía enriquecida por una curiosa fauna, mayormente nocturna, integrada por músicos de jazz y jóvenes bohemios atraídos por el rock y la apabullante influencia de los Beatles. En Pueyrredón 1723, donde a comienzos de la década se reunían a tocar y perder el tiempo músicos de jazz, funcionaba el local Pasarotus, donde el el mismo Sandro solía acercarse para guardar parte de su equipo. Alrededor de 1966 paso a conocerse simplemente como La Cueva y comenzó a ser copado (termino utilizado por los invasores) sutilmente por jóvenes interpretes mas cercanos al rock y a la música beat : Moris, Pajarito Zaguri, Javier Martinez, Litto Nebbia y el legendario Tanguito (ahora recuperado por el cine en el exitosísimo film de Marcelo Piñeyro), además de toda una serie de bohemios incurables y lunáticos de toda laya. Allí, como punto de reunión empezaron a forjarse algunos de los sueños que llevarían poco tiempo después al surgimiento del rock nacional. Pero si en La Cueva comenzaron a aglutinarse los principales promotores del movimiento, bajando por Pueyrredón hasta la avenida Rivadavia, precisamente frente a Plaza Once, se ubicaba otro sitio clave de nuestra historia, La Perla del Once. En esta inmensa y por entonces algo deteriorada combinación de pizzería y confitería se reunían desde ancianas solitarias hasta jóvenes estudiantes. Sobre la pared del fondo, cerca de los baños, una serie de jóvenes distintos, ruidosos y atropellados ocupaban a toda hora un grupo de mesas. Llevaban el pelo largo y algún flequillo beatle. Claro que en 1966 llevar el pelo largo exigía cierto coraje. En La Perla de Once, Javier Martínez comenzó a componer el futuro repertorio de Manal haciendo ritmo con los ceniceros. En su baño, elegido por su acústica ideal, Tanguito ideó los primeros compases de La Balsa, que Litto Nebbia terminó por transformar en el himno de los comienzos del rock en la Argentina .....
Enciclopedia "Historia del Rock" del diario La Nación. 1993.
En el año 1968 Javier Martinez, ex integrante de los Beatniks, conoció a Claudio Gabis y al poco tiempo se les sumo un viejo conocido de Javier, Alejandro Medina, que ya habia sido el bajista de los Seasons. Con la formación del trio comenzaron a ensayar los temas que Javier compuso en la época de La Cueva y La Perla del Once. Durante 1968 el trio se llamaba Ricota, nombre sugerido por Marta Minujín. Es entonces que conocen a Jorge Alvarez, que pretendía llevar al gran público la música y el arte que no encontraba cabida en los circuitos comerciales. Por iniciativa de Alvarez el trio deja a un lado el nombre Ricota y lo reemplaza por Manal (de "como viene la mano"). Ya como Manal graban un simple con los temas Para ser un hombre más /Qué pena me das. El simple fue editado por el sello Mandioca organizado por Alvarez a la vez que el grupo se presentaba públicamente en recitales organizados en el Teatro Apolo en noviembre de 1968. Durante 1969 Manal continuó con sus recitales, tal vez los primeros en merecer el nombre de tales en la historia del rock argentino. Su segundo simple fue No pibe /Necesito un amor. La consagración de Manal llega finalmente en febrero de 1970 con la edición de su primer album titulado simplemente Manal y editado por Mandioca. Tanto la fuerza y el tono burlón de Jugo de Tomate (otro inmediato exito que fue memorizado por toda una generación y del que aún se ecuchan versiones) como por la belleza de Una casa con 10 pinos o la crudeza de Informe de un día, mostraban a Javier Martinez como un compositor rico y sincero. Avenida Rivadavia, con su tono innegablemente jazístico, rescataban en cambio el swing de Alejandro Medina y la fuerza de su vocalización. Pero lo mejor del álbum, el centro del mismo, era el legendario Avellaneda Blues, de Javier Martinez, donde un estupenda letra en forma de telegrama deslizaba pinceladas de un mundo suburbano real e inquietante, realzado por un punteo de Claudio Gabis que se cuenta entre los mejores solos de guitarra de la historia del rock vernáculo. Este es reconocido como el "Blues de Buenos Aires" y jamás fue igualado ni por ellos ni por sus imitadores. En 1971 se edito por el sello RCA el simple Doña Laura / Elena con muy buena repercusión y crítica del público. Su sucesor inmediato fue El León donde Si no hablo de mi o El blues de la amenaza nocturna se destacaron. El sin fin de giras y recitales concluyó con la disolución del grupo y durante algun tiempo sus integrantes trabajaron en los caóticos proyectos de Billy Bond y La Pesada, para luego alejarse del país. En 1980, Manal intentó la vuelta, se presentaron en Obras y los recitales que fueron grabados, terminaron convirtiéndose en dos álbunes en vivo y fueron acompañados por un tercer LP, grabado completamente en estudio titulado Reunión. A fines de 1981, el grupo se separó en forma definitiva. |